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Guía

Estudio de viabilidad: los cinco ejes que examinar

Antes de preguntar si un proyecto merece la pena, pregunte si es siquiera realizable: técnica, financiera, organizativa, jurídicamente y en plazo.

Un estudio de viabilidad responde a una pregunta anterior al business case: ¿puede este proyecto entregarse realmente? Examina la misma idea desde varios ejes independientes, cada uno de los cuales puede hundirla por sí solo. Un proyecto económicamente brillante y jurídicamente imposible no es un proyecto: es una propuesta que no se ha instruido.

Viabilidad técnica

¿Existe la tecnología, está madura y la organización posee —o puede adquirir— las competencias para explotarla? La versión honesta de este análisis nombra lo que nunca se ha hecho internamente. Un prototipo o una prueba de concepto sobre el único punto más arriesgado suele costar menos que las reuniones dedicadas a discutirlo.

Viabilidad económica

No el retorno —eso corresponde al business case— sino la capacidad de financiar la cosa: ¿es el orden de magnitud del coste compatible con la partida disponible, a lo largo de los años que el proyecto cubrirá realmente? Un proyecto cuyo coste solo se conoce con un factor tres de margen no está listo para comprometerse, sean cuales sean los beneficios esperados.

Viabilidad organizativa y de recursos

El eje que más se escamotea y el que más proyectos mata. Las competencias necesarias pueden existir en la empresa y estar ya íntegramente comprometidas en otra parte. Comprobar que los perfiles requeridos están realmente disponibles en el periodo previsto —no sobre el papel, sino netos de ausencias, de explotación y de los demás proyectos ya prometidos— es lo que separa un plan de un deseo.

Viabilidad jurídica y regulatoria

Datos personales, regulación sectorial, normas de contratación pública, propiedad intelectual, compromisos contractuales con un cliente. Este eje rara vez bloquea un proyecto de golpe, pero cambia con frecuencia su coste y su calendario, y lo hace mucho más barato en la fase de estudio que en la de aceptación.

Viabilidad de calendario

Un plazo es una restricción como otra cualquiera y puede ser inviable por sí solo. Confronte la fecha exigida con un camino crítico aproximado y con la disponibilidad de recursos establecida antes. Si ambos se contradicen, el estudio debe decirlo antes de que alguien se comprometa públicamente con la fecha.

Concluir: go, no-go o go condicionado

Un estudio de viabilidad tiene derecho a concluir que no. Su producto más útil, sin embargo, suele ser la tercera opción: un go condicionado —viable a condición de liberar dos desarrolladores en septiembre, o de resolver antes el punto regulatorio—. Esa formulación convierte una duda vaga en una decisión que alguien puede tomar de verdad.

Instruirlo con FoxPlan

El eje de recursos es el que puede verificarse con datos en lugar de opiniones: FoxPlan muestra la capacidad disponible por competencia en los próximos meses, neta de lo que ya consumen los proyectos comprometidos. Confrontar un proyecto candidato con esa imagen —antes de aprobarlo— es como una cartera evita prometer tres veces a las mismas personas.

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